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William Morris: “Aparte del deseo de producir cosas bellas, la mayor pasión de mi vida ha sido y es el odio a la civilización moderna”.

“La expresión que encarna el interés por la vida del hombre, surge del placer que el hombre halla en su vida (…) es expresión del placer de la vida en general, del recuerdo de los hechos del pasado y de la esperanza de los de futuro, así también es, en especial, expresión de la satisfacción del placer del hombre en los hechos del presente: en su trabajo”. 

“el arte debe ser dividido, a grandes rasgos, en dos clases, la primera de las cuales llamaremos arte intelectual, y la segunda arte decorativo, utilizando esas palabras por razones de simple conveniencia”.

” ..siempre que el arte gozó de buena salud, ambas artes mantuvieron entre sí una relación estrecha, hasta el punto de confundirse entre ellas; así, artista y trabajador llegaban a ser la misma persona. Morris lamenta la rígida separación actual de ambas artes, que implica, además, una distinción social, pues el arte intelectual está integrado por miembros de las clases altas y realizan su obra por vocación, mientras que aquellos que se ocupan de las artes decorativos son trabajadores que reciben una paga semanal… ” (García, 2014)

Morris trata su visión del devenir del arte bajo la idea del trabajo de los propios creadores. Tiempos como la Edad Medieval en donde la mano de obra tenía cualidades bastante particulares por el esfuerzo e interés de los artesanos, en  donde por el paso del Renacimiento, el renacer del hombre, la “ilusión del artista/artesano” se desvaneció. Así, dando paso a que la siguiente etapa del proceso de producción de objetos de arte se encuentre focalizado en la industrialización y el capitalismo generando la muerte de una producción artesanal para darle paso a una producción masiva de objetos considerados arte hasta el día de hoy. Al haberse dejado de lado este instinto de producción artesanal, instinto de belleza artesanal, Morris opta por una revalorización del parte popular y artesanal.

Factoría textil de Morris and Co. en Merton Abbey en c.1890

 

 

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En partes

En partes los procesos que traspasan la lógica  interpersonal

En una sola el estado individual

Se llora para aliviarnos de emoción 

Se ejerce presión sobre el cuerpo 

Y se aprende por dos  minutos 

En nuestras mentes varios estados, nuestro espíritu no responde solo a uno

Somos tres y uno

En partes - Sáenz Tapia/ Polluti Labia

Eterno Retorno

Un dragón salvaje vive en el bosque,

el más venenoso él es, con todo no careciendo nada:

Cuando él ve los rayos del sol y de su fuego brillante,

él dispersa al extranjero su veneno,

y vuela hacia arriba tan ferozmente

que ninguna criatura viva puede estar de pie ante de él,

ni incluso el Basilisco lo iguala.

Él quien posee la habilidad de aniquilar, astutamente

que ha escapado de todos los peligros.

Aun todo el veneno, y colores son multiplicados

en la hora de su muerte.

Su veneno se convierte en la gran medicina.

Él consume rápidamente su veneno,

él devora su cola venenosa.

Todo esto se realiza en su propio cuerpo,

del cual fluye enseguida el bálsamo glorioso,

con todas sus virtudes milagrosas.

He aquí que todos los sabios se alegran en voz alta